Ya que estas normas fueron escritas alrededor de 1935, parte de su lenguaje parece un tanto arcaico, pero sus puntos principales son válidos hoy día. Son, en resumen:

  1. El Aikido correcto no puede llegar a dominarse si uno no sigue la enseñanza del instructor.

  2. El Aikido como arte marcial se completa si estamos alertas a todo lo que sucede a nuestro alrededor y no dejamos ninguna apertura vulnerables (suki).

  3. La práctica se convierte en alegre y agradable una vez que uno ha entrenado lo suficiente como para que el dolor no moleste.

  4. No te quedes satisfecho sólo con lo que te han enseñado en el dojo. Debes constantemente digerir, experimentar y desarrollar lo que has aprendido.

  5. En la práctica, uno no debería nunca forzar las cosas de manera innatural o irracional, sino que debería emprender el entrenamiento adecuado a su cuerpo, condición física y edad.

  6. El propósito del Aikido es desarrollar el verdadero ser humano. No debería utilizarse para exhibir el ego.